
Resulta difícil escribir reflexiones sobre la inteligencia colectiva y las redes sociales, mientras permanecen en la retina las últimas imágenes llegadas desde Haití.
¿Qué sentido tiene hablar de "brecha digital" si hay una brecha física, tangible de hambre dolor y miedo? Me viene a la memoria el artículo de R. Carneiro sobre la búsqueda de sentido en la nueva sociedad del conocimiento y la contradicción entre la "banda ancha tecnológica" frente a la "banda estrecha del diálogo".
Nos encontramos en uno de esos momentos de banda estrecha, todos horrorizados, enviando unos euros a través del móvil para contribuir a arreglar el desastre, y dentro de poco, nos olvidaremos y volveremos a nuestra banda ancha, cómoda y confortable, a seguir construyendo una inteligencia colectiva que, ya se avisa, puede crear más diferencias y agravar las que ya existen.
Estamos preocupándonos de no quedar fuera de ese futuro, mientras Haití, y también África y tantos otros, seguirán viviendo en el binomio tiranía-pobreza y el presente que ahora tienen seguirá siendo su futuro.
¿Habría alguna forma de que esa nueva inteligencia colectiva creada por los jóvenes en Internet, generara una manera diferente de abordar las diferencias para acabar con ellas? Eso sí que sería un hallazgo, si además de crear la herramienta, se aprovechara para lo que de verdad importa.
¿Qué sentido tiene hablar de "brecha digital" si hay una brecha física, tangible de hambre dolor y miedo? Me viene a la memoria el artículo de R. Carneiro sobre la búsqueda de sentido en la nueva sociedad del conocimiento y la contradicción entre la "banda ancha tecnológica" frente a la "banda estrecha del diálogo".
Nos encontramos en uno de esos momentos de banda estrecha, todos horrorizados, enviando unos euros a través del móvil para contribuir a arreglar el desastre, y dentro de poco, nos olvidaremos y volveremos a nuestra banda ancha, cómoda y confortable, a seguir construyendo una inteligencia colectiva que, ya se avisa, puede crear más diferencias y agravar las que ya existen.
Estamos preocupándonos de no quedar fuera de ese futuro, mientras Haití, y también África y tantos otros, seguirán viviendo en el binomio tiranía-pobreza y el presente que ahora tienen seguirá siendo su futuro.
¿Habría alguna forma de que esa nueva inteligencia colectiva creada por los jóvenes en Internet, generara una manera diferente de abordar las diferencias para acabar con ellas? Eso sí que sería un hallazgo, si además de crear la herramienta, se aprovechara para lo que de verdad importa.

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