
Hace unas semanas tuve oportunidad de leer el artículo de Jaume Martínez Bonafé titulado "Ausencias, insuficiencias y emergencias en la educación actual". Su lectura me produjo una fuerte impresión por su tono radical entusiasta y convencido y por su apuesta sin reservas a favor de la enseñanza pública. Sin entrar en otros detalles que no vienen al caso (aunque me gustaría), quiero resaltar aquí, uno de los capítulos cuyo título es toda una revelación: "Una cosa es la búsqueda y tratamiento de la información y otra la colonización del aula por el libro de texto"
Estoy de acuerdo con el autor en que resulta demasiado chocante que en la nueva sociedad del conocimiento, donde se ha disparado un proceso de producción e intercambio rápido de información, el tradicional libro de texto sigue hegemonizando la relación didáctica en el aula.
Las investigaciones pedagógicas ponen de manifiesto el carácter obsoleto de una idea que nació con intención de encerrar en un texto único todo el contenido curricular. Sin embargo, la naturalización de su presencia en el aula hace invisible precisamente esta obviedad. Por eso, se hace necesario que en la formación de los docentes se busque un distanciamiento crítico de este recurso didáctico, porque frente a la relación estática que preside la utilización del libro de texto en el aula hay otras alternativas, relacionadas con las nuevas tecnologías y con las no tan nuevas pedagogías renovadoras (inevitable la referencia a Freinet: correspondencia, texto libre, bibliotecas de trabajo, informes de investigación, salidas de exploración...)
En otros trabajos sobre el mismo tema, Bonafé insiste en considerar el libro de texto como un "artefacto intelectual" que sirve para institucionalizar las relaciones de saber/poder en la escuela y apoya una forma hegemónica de entender la enseñanza y el aprendizaje.
Al mismo tiempo, el debate sobre el futuro del trabajo de las editoriales de libros de texto está en pleno apogeo: ¿los libros de texto desaparecerán fagocitados por el material multimedia ofertado a través de Internet o tendrán que reinventarse en formatos híbridos papel/digitales? Esta pregunta y todas las que se derivan de ella nos llevan a una reflexión apasionante, porque el problema no es solo tecnológico sino legal, económico y social: las TIC están cuestionando la manera en que se producen, distribuyen y comercializan los libros de texto actualmente y hasta el propio concepto de libro como objeto.
Un cambio sustancial en el soporte material de los libros de texto podría acabar con el modelo de negocio actual. Pero dicho cambio dependerá de los intereses creados y de las fuerzas de un entramado de relaciones bastante contradictorio. Las editoriales ven el problema y se disponen a actuar. En clase recibimos la visita de Juan Núñez, director TIC de la editorial SM, que resumió sus propuestas para un futuro inmediato:
Estoy de acuerdo con el autor en que resulta demasiado chocante que en la nueva sociedad del conocimiento, donde se ha disparado un proceso de producción e intercambio rápido de información, el tradicional libro de texto sigue hegemonizando la relación didáctica en el aula.
Las investigaciones pedagógicas ponen de manifiesto el carácter obsoleto de una idea que nació con intención de encerrar en un texto único todo el contenido curricular. Sin embargo, la naturalización de su presencia en el aula hace invisible precisamente esta obviedad. Por eso, se hace necesario que en la formación de los docentes se busque un distanciamiento crítico de este recurso didáctico, porque frente a la relación estática que preside la utilización del libro de texto en el aula hay otras alternativas, relacionadas con las nuevas tecnologías y con las no tan nuevas pedagogías renovadoras (inevitable la referencia a Freinet: correspondencia, texto libre, bibliotecas de trabajo, informes de investigación, salidas de exploración...)
En otros trabajos sobre el mismo tema, Bonafé insiste en considerar el libro de texto como un "artefacto intelectual" que sirve para institucionalizar las relaciones de saber/poder en la escuela y apoya una forma hegemónica de entender la enseñanza y el aprendizaje.
Al mismo tiempo, el debate sobre el futuro del trabajo de las editoriales de libros de texto está en pleno apogeo: ¿los libros de texto desaparecerán fagocitados por el material multimedia ofertado a través de Internet o tendrán que reinventarse en formatos híbridos papel/digitales? Esta pregunta y todas las que se derivan de ella nos llevan a una reflexión apasionante, porque el problema no es solo tecnológico sino legal, económico y social: las TIC están cuestionando la manera en que se producen, distribuyen y comercializan los libros de texto actualmente y hasta el propio concepto de libro como objeto.
Un cambio sustancial en el soporte material de los libros de texto podría acabar con el modelo de negocio actual. Pero dicho cambio dependerá de los intereses creados y de las fuerzas de un entramado de relaciones bastante contradictorio. Las editoriales ven el problema y se disponen a actuar. En clase recibimos la visita de Juan Núñez, director TIC de la editorial SM, que resumió sus propuestas para un futuro inmediato:
- En este momento no hay muchas diferencias entre las distintas editoriales de cara a la innovación
- Los profesores seguimos haciendo lo mismo con herramientas diferentes y por lo tanto necesitamos nuevos modelos
- 2.0 es una nueva forma de entender el mundo, luego es inevitable que utilicemos la web y la filosofía 2.0 como metodología de trabajo
- Hay que reivindicar el trabajo por proyectos, lo que supone implicar a las familias, administración y editoriales
- Debemos redescubrir las teorías de la educación y las grandes corrientes pedagógicas
- Buscar a los alumnos: veamos dónde están y llevémosles hasta donde queramos que estén
- Poner el énfasis en el uso didáctico de los recursos más que en el uso de recursos didácticos

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