
Lo más interesante de la presentación del profesor Salazar, es que el enfoque está dirigido a la formación del profesorado. Los estándares TIC para la formación inicial de profesores son sencillamente magníficos.
Creo que lamentablemente, aquí se hace al revés. O al menos así nos llega a la mayoría del profesorado: Primero la ley y luego ya veremos qué se necesita. Cuando se implantó la LOGSE, no solo no llevaba aparejada una ley de financiación, sino que tampoco se previó cuál debería ser la formación del profesorado ni cómo debería llevarse a cabo. Desde entonces, la percepción del profesorado de Secundaria ante cualquier cambio es:
Como ejemplo, Castilla la Mancha, es una comunidad autónoma preocupada por la implantación del uso de las TIC en el aula y está haciendo grandes esfurzos económicos y de diseño para conseguirlo. Pues bien, en estos momentos, en Guadalajara, se está desarrollando un curso de web quest para profesores sin que anteriormente se haya programado seriamente una formación integral básica sobre uso de las TIC y de la web 2.0. Nuestra administración no sabe realmente cuál es el nivel de conocimiento y de uso de las tecnologías de los miles de profesores que entran en sus clases todos los días y no hay unos estándares predeterminados sobre el dominio de las TIC para los profesores.
Y lo mismo ocurre en lo que se refiere a las competencias básicas, la evaluación criterial, las nuevas metodologías basadas en el aprendizaje dialógico y a tantas cuestiones que ya son obligatorias por ley y que sin embargo no se llevan a la práctica. Y no solo eso, sino que uno puede permitirse el lujo de considerar que son una tontería y enfrentarse a ellas abiertamente.
Siempre que he escuchado a mis compañeros quejarse de la Administración por tratar de implementar novedades, he contestado que unos adultos licenciados universitarios y profesionales, deben considerar entre sus obligaciones la de formarse continuamente, pero lo cierto es que, si no lo hacen espontáneamente, es tarea de la Administración obligarles y procurar que esa formación esté bien organizada y estructurada con arreglo a los fines que se persiguen.
Empezar implantando leyes sin contar con los que van a tener que llevarlas a cabo es un grave error que ya se ha cometido muchas veces. Eso no significa que deban estar de acuerdo a priori, sino que si no lo están hay que convencerles y para eso se necesita una formación seria y profunda. Y para contar con ellos tienen que saber de antemano qué se espera de ellos y qué conocimientos les faltan para sumarse a la reforma.
Me cuesta trabajo entender que se gaste tanto dinero en conectividad, recursos materiales, software educativo y centros de profesores sin darse cuenta de que sin una buena organización de la formación del profesorado el resultado será muy pobre.
Por eso, como han hecho los chilenos, fijar unos estándares de formación primero, y procurar después que todo el profesorado los adquiera, me parece una tarea primordial de nuestras administraciones públicas.
Parece que con las nuevas titulaciones de Grado y el Máster en Educación Secundaria, hay un intento de mejorar las cosas en lo que se refiere a la formación inicial. Pero hay muchos profesores y profesoras que ya están ejerciendo y que tienen por delante una larga vida profesional. Nos aguardan muchos cambios y muy rápidos y hay que prepararse. Desearía que este asunto de la formación permanente del profesorado y los estándares para esa formación estuvieran en la agenda de las conversaciones del ministro Gabilondo con las administraciones autonómicas y la oposición, por delante de otros como la enseñanza de la religión, la concertación de los colegios privados o la enseñanza en catalán.
- Necesidad del cambio
- Implantación de una nueva ley, obligatoriedad de actuar inmediatamente de una nueva forma.
- Oferta de recursos inconexos y desorganizados (CEPs, intercambio de experiencias...) para adaptarse a los cambios.
Como ejemplo, Castilla la Mancha, es una comunidad autónoma preocupada por la implantación del uso de las TIC en el aula y está haciendo grandes esfurzos económicos y de diseño para conseguirlo. Pues bien, en estos momentos, en Guadalajara, se está desarrollando un curso de web quest para profesores sin que anteriormente se haya programado seriamente una formación integral básica sobre uso de las TIC y de la web 2.0. Nuestra administración no sabe realmente cuál es el nivel de conocimiento y de uso de las tecnologías de los miles de profesores que entran en sus clases todos los días y no hay unos estándares predeterminados sobre el dominio de las TIC para los profesores.
Y lo mismo ocurre en lo que se refiere a las competencias básicas, la evaluación criterial, las nuevas metodologías basadas en el aprendizaje dialógico y a tantas cuestiones que ya son obligatorias por ley y que sin embargo no se llevan a la práctica. Y no solo eso, sino que uno puede permitirse el lujo de considerar que son una tontería y enfrentarse a ellas abiertamente.
Siempre que he escuchado a mis compañeros quejarse de la Administración por tratar de implementar novedades, he contestado que unos adultos licenciados universitarios y profesionales, deben considerar entre sus obligaciones la de formarse continuamente, pero lo cierto es que, si no lo hacen espontáneamente, es tarea de la Administración obligarles y procurar que esa formación esté bien organizada y estructurada con arreglo a los fines que se persiguen.
Empezar implantando leyes sin contar con los que van a tener que llevarlas a cabo es un grave error que ya se ha cometido muchas veces. Eso no significa que deban estar de acuerdo a priori, sino que si no lo están hay que convencerles y para eso se necesita una formación seria y profunda. Y para contar con ellos tienen que saber de antemano qué se espera de ellos y qué conocimientos les faltan para sumarse a la reforma.
Me cuesta trabajo entender que se gaste tanto dinero en conectividad, recursos materiales, software educativo y centros de profesores sin darse cuenta de que sin una buena organización de la formación del profesorado el resultado será muy pobre.
Por eso, como han hecho los chilenos, fijar unos estándares de formación primero, y procurar después que todo el profesorado los adquiera, me parece una tarea primordial de nuestras administraciones públicas.
Parece que con las nuevas titulaciones de Grado y el Máster en Educación Secundaria, hay un intento de mejorar las cosas en lo que se refiere a la formación inicial. Pero hay muchos profesores y profesoras que ya están ejerciendo y que tienen por delante una larga vida profesional. Nos aguardan muchos cambios y muy rápidos y hay que prepararse. Desearía que este asunto de la formación permanente del profesorado y los estándares para esa formación estuvieran en la agenda de las conversaciones del ministro Gabilondo con las administraciones autonómicas y la oposición, por delante de otros como la enseñanza de la religión, la concertación de los colegios privados o la enseñanza en catalán.

0 comentarios:
Publicar un comentario