viernes, 21 de mayo de 2010

MEE ¿CUÁL ES LA NOVEDAD?

  • Conjunción de perspectivas

Dos movimientos que persiguen un mismo objetivo no pueden trabajar separados. Supone un retraso en el desarrollo científico y una pérdida para todos. Desde mi punto de vista, por lo tanto, la aportación más relevante de la Mejora de la Eficacia Escolar, es precisamente su constitución. El hecho de aunar los esfuerzos del movimiento de mejora de la escuela y de la eficacia escolar produce una retroalimentación de los mismos que “va más allá de la simple suma de dos corrientes” (Murillo, 2004), aportándose mutuamente, tanto los resultados positivos como el camino a seguir en la investigación. Prueba de ello es el Marco Comprensivo construido gracias a la colaboración de ambos movimientos.


  • Fiabilidad, seguridad y posibilidad de generalización

Si el movimiento de mejora de la escuela continuara su andadura de forma aislada, no podría remontarse de los aspectos prácticos del cambio en las escuelas, seguiría más preocupado por estas cuestiones que por la reflexión acerca de lo que ocurre y por qué ocurre (Murillo, 2002), sin teorías en las que apoyarse para crear modelos de mejora. Estos modelos de mejora son necesarios para universalizarla, para hacer general el cambio educativo. Es fundamental tratar de asegurar que el cambio pueda producirse en todas las escuelas y no sólo en aquellas que por sus circunstancias concretas surja de forma espontánea. De modo que otra de las grandes aportaciones de la mejora de la eficacia escolar es la posibilidad de establecer marcos fiables que puedan ser extensibles a cualquier escuela y a cualquier nivel educativo y que permita transitar el cambio de una forma más segura. No hay tiempo que perder. El enfoque teórico y metodológico del movimiento de eficacia escolar aporta al de mejora de la escuela fiabilidad, seguridad y posibilidades de generalización.


  • Centrar conceptos, desentrañar significados

“El desafío real con el que nos enfrentamos a diario todos los que nos dedicamos a la educación tiene un nombre: elevar los niveles de calidad y de equidad educativas, si es que existe alguna posibilidad de separar ambos términos” (Murillo, 2005)


Pero el término “calidad de la educación” comporta una gran dosis de indefinición y ambigüedad. En último extremo, el de calidad es un concepto filosófico. (Egido, 2005). Las definiciones de calidad varían según las perspectivas. Por lo tanto, un primer paso sería analizar e intentar definir, si no el concepto en su totalidad, sí al menos sus rasgos más relevantes.


En este empeño, y partiendo de aquellas escuelas que funcionan bien, que mejoran (aportación del movimiento de mejora de la escuela), se investigan, con una metodología diferente, los factores que hacen que esas escuelas mejoren, cuantifican en qué medida lo hacen, con qué nivel de significación.


A su vez, las escuelas que ya poseen una guía fiable, podrán dar sus pasos con mayor seguridad y, al hacerlo, descubrirán nuevos matices, nuevas vías de mejora que serán también estudiadas y clarificadas en –como nos enseña Nietzsche- un eterno retorno de lo diferente.


  • Planteamiento sistémico

Pero además, la forma conjunta de estudiar y avanzar en la resolución del problema, ayudará a considerar la mejora de la educación desde un planteamiento sistémico, conformada por diferentes sistemas y niveles, todos los cuales deben optimizarse (Murillo, 2005), lo que David Hopkins llama “una reforma sostenible del sistema en su conjunto”, que implica que toda la comunidad educativa, desde las administraciones públicas hasta las familias de los estudiantes, se comprometan y responsabilicen de los cambios y mejoras necesarios para alcanzar un objetivo común. Desde este planteamiento sistémico todo encaja, el propósito moral, los objetivos y la función de cada agente del cambio.


  • Optimismo

Es posible cambiar la educación. Es posible que los alumnos aprendan y que aprendan más y mejor. Los movimientos de mejora de la escuela y de eficacia escolar han cambiado la forma de ver la educación. Ahora sabemos cómo cambian las escuelas que mejoran y sabemos qué es lo que importa para mejorar. Sabemos cuáles son las evidencias cualitativas y cuantitativas que deben orientar los cambios. Esto nos hace ver la educación de una forma más positiva, lo que se me antoja imprescindible para que todos los que nos dedicamos a ella asumamos el compromiso moral que nos corresponde para conseguir una educación más justa y de mayor calidad.

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